Hay cosas que
sencillamente no entiendo y he
descubierto que estoy, estancada a mis 28.
Me gustan cosas que no son normales a mi edad,
le hago dibujo a mis cuadernos, mi agenda personal parece de una niña de 15, me
encantan los juegos infantiles, aún sueño cosas que ya no debería. Sigo soñando
con ser una gran bailarina, y cada vez que veo algún programa de baile pienso:
“Tengo que bajar de peso para poder volver a bailar”…. ¿Y qué es lo que voy a
bailar a mis 28?
Forjo anhelos en
mi cabeza a largo plazo…. ¿Cuál plazo?, después de los 30 profesionalmente no
hay mucho que hacer. Sueño “Cuando tenga mi empresa”, eso no es algo para
soñar, es algo para ejecutar YA!, pues la edad avanza, no retrocede, sigo
fantaseando con los nombres de mis futuros hijos, pero ese futuro no puede
estar muy lejos, las herramientas reproductoras dejarán de funcionar si no les
doy uso pronto.
Tendré 28, pero
definitivamente me siento de muchísimo menos, y no es cuestión de energía,
porque la verdad, admiro como alguien puede pasar la noche entera en un bar con
la música a “todo volumen”, el punchi
punchi, hace tiempo que me cansó, no me refiero tampoco a irme de “camping” o amanecer en la playa muerta
de un jumo, NO!. Me refiero a que ni yo misma me doy cuenta las implicaciones
de mis 28, debo tener muchas más responsabilidades, a esta edad ya debería
tener mínimo, dos maestrías en mi área, debería tener un buen puesto en una
empresa o tener encaminado mi propio negocio, pero a mis 28, no tengo ninguna
de las anteriormente mencionadas.
A diferencia,
tengo engavetados un montón de proyectos que mi país y “Don Dedo” no me dejan
cumplir, deseos y sueños tengo por montones, disponibilidades y posibilidades,
tengo muy pocas y el miedo que estoy empezando a sentir, definitivamente, no me
gusta.
Siento miedo de
no poder lograr una que otra meta, tengo miedo de seguir estancada a los 30, de
que las disponibilidades y posibilidades no lleguen, aunque gaste mis mayores
energías en buscarlas, siento miedo de que mis “jierros” (en buen dominicano),
dejen de funcionar y no me permitan ser madre a tiempo, o que simplemente el
dinero para una inseminación artificial no aparezca, tengo miedo de ser, sin
ser.
A mis 28 me
siguen impresionando las hipocresías, los amigos falsos, esos que te defienden
de frente y te crucifican de espaldas, me siguen impresionando lo marcada que
son las clases sociales, ver los ricos más ricos y los pobres, casi indigentes.
Me sigue sorprendiendo la capacidad de infelicidad e infidelidad de la gente,
como pueden andar saltando aun con cierta edad, son tantas las cosas que a mis
28 me preocupan, asombran y sorprenden.
Pero que va, la
vida es así y creo que más allá de mis 28 seguiré soñando...

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