martes, septiembre 20, 2011

A mis 28!


Hay cosas que sencillamente no entiendo y  he descubierto que estoy, estancada a mis 28.
 Me gustan cosas que no son normales a mi edad, le hago dibujo a mis cuadernos, mi agenda personal parece de una niña de 15, me encantan los juegos infantiles, aún sueño cosas que ya no debería. Sigo soñando con ser una gran bailarina, y cada vez que veo algún programa de baile pienso: “Tengo que bajar de peso para poder volver a bailar”…. ¿Y qué es lo que voy a bailar a mis 28?

Forjo anhelos en mi cabeza a largo plazo…. ¿Cuál plazo?, después de los 30 profesionalmente no hay mucho que hacer. Sueño “Cuando tenga mi empresa”, eso no es algo para soñar, es algo para ejecutar YA!, pues la edad avanza, no retrocede, sigo fantaseando con los nombres de mis futuros hijos, pero ese futuro no puede estar muy lejos, las herramientas reproductoras dejarán de funcionar si no les doy uso pronto.

Tendré 28, pero definitivamente me siento de muchísimo menos, y no es cuestión de energía, porque la verdad, admiro como alguien puede pasar la noche entera en un bar con la música a “todo volumen”, el punchi punchi, hace tiempo que me cansó, no me refiero tampoco a irme de “camping” o amanecer en la playa muerta de un jumo, NO!. Me refiero a que ni yo misma me doy cuenta las implicaciones de mis 28, debo tener muchas más responsabilidades, a esta edad ya debería tener mínimo, dos maestrías en mi área, debería tener un buen puesto en una empresa o tener encaminado mi propio negocio, pero a mis 28, no tengo ninguna de las anteriormente mencionadas.

A diferencia, tengo engavetados un montón de proyectos que mi país y “Don Dedo” no me dejan cumplir, deseos y sueños tengo por montones, disponibilidades y posibilidades, tengo muy pocas y el miedo que estoy empezando a sentir, definitivamente, no me gusta.

Siento miedo de no poder lograr una que otra meta, tengo miedo de seguir estancada a los 30, de que las disponibilidades y posibilidades no lleguen, aunque gaste mis mayores energías en buscarlas, siento miedo de que mis “jierros” (en buen dominicano), dejen de funcionar y no me permitan ser madre a tiempo, o que simplemente el dinero para una inseminación artificial no aparezca, tengo miedo de ser, sin ser.

A mis 28 me siguen impresionando las hipocresías, los amigos falsos, esos que te defienden de frente y te crucifican de espaldas, me siguen impresionando lo marcada que son las clases sociales, ver los ricos más ricos y los pobres, casi indigentes. Me sigue sorprendiendo la capacidad de infelicidad e infidelidad de la gente, como pueden andar saltando aun con cierta edad, son tantas las cosas que a mis 28 me preocupan, asombran y sorprenden.

Pero que va, la vida es así y creo que más allá de mis 28 seguiré soñando...